Dura crítica del titular del Episcopado a las peleas en el gobierno: “se discute poder, no un proyecto de Nación”

La Iglesia criticó hoy la pelea entre el presidente Alberto Fernández y su vicepresidenta, Cristina Kirchner, que estalló tras la derrota del oficialismo en las PASO. Fue por boca del presidente del Episcopado -que agrupa a todos los obispos del país-, monseñor Oscar Ojea, quien consideró ante los cruces entre las primeras figuras gubernamentales que la Argentina “se discute poder, no hacia dónde vamos, no discutimos un proyecto de nación”.

Las afirmaciones de Ojea se sumaron al duro cuestionamiento al presidente de la nación del arzobispo de La Plata, Víctor Fernández -cercano al Papa-, porque a su juicio hasta ahora no dio respuestas a las “hondas angustias” de los pobres y la clase media y en cambio se dedicó, entre otras cosas, a promover la legalización del aborto. Y advirtió que una “radicalización” del oficialismo sería “acercarse más al abismo”.

En su habitual reflexión semanal que difunde por las redes sociales, monseñor Ojea -que es obispo de San Isidro- formuló la crítica a partir de un pasaje del Evangelio en el que Jesús le dice a sus discípulos que iba a ser entregado, lo iban a matar y que iba a resucitar al tercer día.

“Mientras el Señor está confiando esta realidad trágica que él va a vivir, sus amigos comienzan a hablar de otra cosa, no le quieren preguntar sobre este tema; entre ellos comienzan a preguntarse quién va a ser el más importante en el Reino. Empiezan a discutir poder”, dice.

Señala que “ellos concebían a Jesús como un Mesías que les iba a dar el poder, el poder concreto, el poder temporal. Entonces aparece la vanidad de cada uno; quien va a ocupar el primer lugar, aparecen las comparaciones, aparece el creerse superior al otro, esta cosa tan humana”.

“Ellos -añade- lo siguen a Jesús, todavía por una ideología. Jesús les propone el servicio, el servicio que supera a toda ideología: ‘entre ustedes el primero debe ser el último de todos y el servidor de todos’.. Esto es lo que viene a traer Jesús, no la lógica de la ideología sino la lógica del servicio”.

En ese sentido, sostuvo que “en Argentina también discutimos poder, no discutimos un proyecto de Nación, no discutimos a dónde vamos, no pensamos a dónde tenemos que ir, no nos podemos poner a pensar juntos, sino que discutimos poder; poder mediático, poder económico, poder político”. “Como los apóstoles, el Señor está clamando atención a lo que le está pasando en su corazón, a lo que va a vivir. Podemos decir; se asemeja a la situación dolorosa de tantísimos argentinos y argentinas”, redondeó.

No obstante, aseveró que “así como los apóstoles discutían quién era el primero, Jesús se desangraba tratando de comunicarse con ellos para que lo entendieran. Así también muchas veces nosotros -y también en la Argentina- caemos solo en la trampa de las discusiones de poder, sin animarnos a pensar juntos lo esencial, hacia dónde vamos”.

“El Señor nos ilumine en este tiempo tan difícil, tan complejo y que la Virgen nos cuide y nos tenga de su mano”, concluyó.

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