Medvedev, el eterno aspirante que arruinó la gesta de Djokovic

Tras irse de vacío en sus dos primeras  finales grandes, el  ruso Daniil Medvedev originó este domingo un terremoto en el mundo del tenis al batir a Novak Djokovic en la final del Abierto de Estados Unidos y frustrar su ansiado Grand Slam.

Medvedev, el número dos del mundo, aplicó una contundente derrota a Djokovic, número uno, y evitó que el serbio barriera con los cuatro torneos grandes de 2021, el llamado Grand Slam, una gesta inédita en el tenis masculino desde hace 52 años.

El ruso, de 25 años, sacó provecho de las inmensas expectativas que cargaba Djokovic para derrotarle por un sorprendente 6-4, 6-4 y 6-4 ante el asombro del público de Flushing Meadows.

Por primera vez Medvedev jugó bien sus cartas en el máximo escenario, consciente de que él también tenía una oportunidad única.

Si consigo vencerle “probablemente yo también entraré en los libros de historia”, advirtió el tenista de Moscú tras ganar en semifinales al inexperto canadiense Félix Auger-Aliassime.

Entrevistado sobre la pista, Medvedev aún sudaba del esfuerzo ante Auger-Aliassime pero su cabeza ya rumiaba la estrategia frente a Djokovic, quien le había ganado en tres cómodos sets en la primera final grande del año, en el Abierto de Australia.

“Seguro que va a sentir un poco la presión por ello”, auguró Medvedev. “Aunque, por otro lado, eso es lo que va a hacerle ser aún mejor en los momentos difíciles”.

El ruso, de 25 años, fue el gran tapado del US Open. Mientras los focos se centraban en la cuenta atrás de Djokovic y en la aparición de jóvenes figuras como el español Carlos Alcaraz, Medvedev avanzaba por su lado del cuadro a velocidad de crucero (solo cedió un set en el torneo) sin enfrentar a ninguno de los diez primeros sembrados.

El español Alcaraz, de 18 años, le brindó un sorprendente favor al eliminar a su esperado rival en semifinales, el griego Stefanos Tsitsipas, número tres del mundo.

– Tercer campeón ruso –

Cuando se plantó en la final, Medvedev era visto por muchos como una víctima propiciatoria para la gran noche de Djokovic.

Flushing Meadows era el mismo escenario donde perdió su primera final de Grand Slam en 2019, en una batalla de cinco sets ante Rafa Nadal.

Si hubiera caído el domingo, Medvedev hubiera sido el sexto tenista masculino de la era Open, que se inició en 1968, que comienza su carrera con un balance de 0-3 en finales de Grand Slam.

Pero en lugar de sumarse a esa lista, en la que están Dominic Thiem, Andy Murray, Andre Agassi, Goran Ivanisevic e Ivan Lendl, Medvedev se convirtió en el tercer tenista ruso en alzar un torneo de Grand Slam.

Sus antecesores fueron Yevgeny Kafelnikov (Roland Garros de 1996 y Abierto de Australia de 1999) y Marat Safin (Abierto de Estados Unidos de 2000 y de Australia de 2005), su gran ídolo.

Dueño de un descomunal servicio con su 1,98m de estatura, Medvedev suma en total 13 trofeos de la ATP, incluidos cuatro Masters 1000, en su carrera en el tenis, deporte que comenzó a practicar a los nueve años contradiciendo a sus padres, que preferían la natación.

En el último Grand Slam del año, el ruso dio por fin el gran golpe y lo celebró a su manera, con un festejo en la cancha inspirado en el videojuego FIFA de la Playstation y un divertido mensaje a su esposa Daria por el tercer aniversario de su matrimonio.

“Durante el torneo no pude pensar en un regalo” de aniversario, dijo Medvedev durante la premiación. “Cuando llegué a la final, pensé: ‘Si pierdo, no tendré tiempo de buscar un regalo, tengo que ganar este partido”.

gbv/ma

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