Tarifas: en casi dos años el atraso ya es como con Néstor y Cristina

Argentina acumuló en dos años y medio un atraso en la tarifas que demoró siete a la salida de la convertibilidad. Según un cálculo de la consultora Eco Go el gasto de un trabajador asalariado en transporte, luz y gas con un sueldo promedio, se ubica hoy en niveles mínimos desde que finalizó el 1 a 1.

El motivo por el cuál el peso de las tarifas cayó tanto en términos del poder adquisitivo ha sido el salto de la tasa de la inflación de los últimos años. Por el contrario, la economía salió de la convertibilidad con una tasa de inflación baja producto de la inexistencia de inercia en los salarios y el congelamiento tarifario. Así, cuando el dólar pasó de un peso a cuatro en 2002, la tasa de inflación fue 40,9% pero bajó a 3,7% en 2003. Demoró un par de años en alcanzar los dos dígitos.

La decisión política de Eduardo Duhalde primero, y Néstor Kirchner después, de congelar las tarifas y no actualizarlas, no provocó las consecuencias económicas que hoy se ven. Los servicios públicos se mantuvieron casi sin cambios desde mediados de 2018 y la inflación promedio a fin de año habrá sido superior al 45% mientras en 2003 era menor a 10%.

La incidencia de las tres tarifas de servicios públicos (transporte, gas y electricidad) en la canasta de consumo pasó de 4,1% a fines de 2015 a casi 8,1% antes de que arrancara la corrida contra el peso en 2018 según un cálculo de EcoGo. En 2001, las tarifas llegaron a representar 10% del consumo. Hoy son 3,7%.

Si sólo se toma en cuenta el peso de los servicios energéticos en el salario (luz, gas natural y otros energías, pero no el transporte), un trabajo de Econométrica halló que mientras en 2015 la participación de estos gastos en el salario era de 0,6%, en 2019 era 4,5%. “Para fines de año vamos camino a niveles de 2016 si el congelamiento en el precio de la energía continúa y las paritarias se ubican en la línea del 40%”, pronostica Alejandro Einstoss, economista del Instituto General Mosconi.

El kirchnerismo, o un sector de él, está a favor de que las tarifas representen una porción baja del salario. Aunque no aclaran a qué nivel y qué tan baja debe ser esa participación. Esa indefinición es la que causa incertidumbre sobre las marchas de las cuentas públicas y los balances de las empresas.

Martín Guzmán impulsa la segmentación por ingresos. Aunque también ese tema está debatido. Según Einstoss existen leyes que prohíben subsidios cruzados, es decir, que una persona se le cobre por ejemplo el precio de un bien a una tarifa para compensar lo que otra paga más barato.

Dicho esto, la solución para que no se sigan acumulando tensiones, sostiene Einstoss, es finalizar con el congelamiento y otorgar una tarifa social.

A %d blogueros les gusta esto: