El kirchnerismo enfrenta el cuco que asusta a toda la política de la región: subir tarifas

En el Gobierno se escudan en que las crisis de los oficialismos en la región se gatillaron por aumentos en las tarifas de servicios o impuestos como Chile, Colombia y Ecuador (2019). Cómo una medida pensada para reforzar las cuentas fiscales daña la estabilidad política o incluso la económica. Colombia perdió el grado de inversión (de la calificadora Standard & Poor’s) hace dos semanas.

Sin embargo para algunos expertos se trata de una comparación equivocada. Las tasas de inflación en esos países de la región son mucho más bajas que en Argentina o, lo que es al revés, los precios acá viajan a una velocidad tan alta que los aumentos de tarifas de 6% o 15% significan ‘poco’ en términos del bolsillo. Incluso, la política podría estar mal calculando el deterioro fiscal que generaría un atraso tarifario todavía mayor. Veamos.

Según cálculos de la consultora Eco Go la incidencia de las tres tarifas (transporte, gas y luz) en el salario formal pasó de casi 8% a principios de 2018 a 3,7% en la actualidad. Las tarifas tienen hoy en los ingresos de los asalariados una incidencia menor a la de diciembre de 2015, cuando asumió Mauricio Macri. ¿Cómo puede ser? “Con una inflación que desde 2018 corre al 50% en apenas dos años y medio se concretó el atraso tarifario en términos salariales que en los primeros años a la salida de la convertibilidad llevó casi siete”.

El kirchnerismo busca replicar el atraso de las tarifas como a la salida de la convertibilidad. Pero con una inflación mucho más alta. No podrá hacerlo por mucho tiempo. “ Corregimos lo mínimo y necesario porque la inflación apremia”, reconoció ayer Alberto Fernández sobre la oficialización de la suba del gas.

La segmentación es una opción. Aunque tampoco es la panacea. ¿Quién paga más y quién menos? ¿Cómo se determinan las escalas? Además, con una tasa de inflación tan alta habría que volver a subirlas a los pocos meses. ¿Y dónde terminaría el ajuste? Sería el ajuste del ajuste.

La Cámpora no confía lo que Martín Guzmán haga con esos precios de cara a las elecciones. Y el ministro reprueba los métodos del kirchnerismo: calibrar las tarifas rompiendo el sistema de precios, dañando la inversión y la generación de divisas. Según los expertos en regulación de servicios públicos, la segmentación por ingresos es difícil de aplicar. Es como si alguien fuera a llenar el tanque a una estación de servicio y pretendiera que le cobren el litro de nafta más barato porque va con un Fiat 600 en lugar de un Audi. Cristina Kirchner buscó una segmentación de tarifas según el domicilio de los consumidores en 2011 (en Colombia funciona algo así). Ahora pretende hacerlo con las declaraciones juradas.

La política tiene restricciones y esta región la sufre más que ninguna. El kirchnerismo no será la excepción.

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