Daniel Funes de Rioja: “Los empresarios no somos la causa de la inflación, somos la consecuencia”

-A diferencia de otras oportunidades hubo esta vez un generalizado rechazo empresario al cierre de las exportaciones de carne…

– Tiene un tremendo efecto negativo. Argentina ha sido un gran exportador de carne, las medidas tomadas en 2006 en adelante deprimieron fuertemente el stock, y la participación en el mercado internacional, recuperar mercados es cada vez más dificultoso y ni hablemos en tiempos de pandemia. Por ende, estamos dándole la posibilidad a otros competidores y será difícil volver a recuperar esos clientes, porque una vez que cancelan los pedidos toman otra orientación. Además tiene impacto en la industria y en el empleo local. Estamos hablando de cadenas de valor. Hemos sugerido teniendo en cuenta la carga fiscal que tienen los alimentos de casi del 40% si se suman los impuestos de Nación, Provincia y Municipio, en bebidas que son casi 10 puntos más, una devolución del IVA.

-¿Pero cómo se implementa una devolución de ese tipo en un Estado que tiene dificultades por ejemplo para segmentar tarifas?

-Se lo planteamos al Ministerio de Desarrollo Social a raíz de la bancarización que se ha generado a partir de la tarjeta Alimentar a los sectores de menores ingresos. Se podría devolverles el IVA bancarizadamente, distinto es decir “no hay IVA” porque desaparece el IVA. Pero a una persona que compró por cien devolverle los 10, los 20 que corresponda por alimento independientemente de acuerdos sobre cortes populares que se pueden lograr.

-Esos acuerdos por cortes populares fallaron…

-Insisto en buscar acuerdos, concertación porque eso es lo que le da continuidad al modelo productivo, le da credibilidad y evidentemente confianza a los compradores del exterior que es lo que necesitamos porque Argentina necesita divisas y nosotros las podemos proporcionar.

-El Gobierno justifica su reacción en el alza del precio de los alimentos. ¿Por qué suben?

-El índice de precios al consumidor interanual a abril de 2021 fue 46,3% y alimentos y bebidas alcohólicas subió 46.4% de ahí para arriba hay rubros que han aumentado hasta el 80%. Nosotros tenemos desde hace varios años un acuerdo anual de revisiones trimestral entre productores de alimentos y el gobierno, y ha funcionado y el gobierno lo ha reivindicado. Había 300 y ahora 600 . Vinieron los precios máximos que aparecen con la pandemia de marzo de 2020 con control de precio retrotrayendo los precios al 6 de marzo y congelando y generando aumentos en el calendario del año 2020 que fueron del 4 al 10.8% ese fue todo el incremento salida de fábrica esto dista mucho del 36% que hubo de inflación del 38% que hubo de devaluación de aumento de materias primas que van del 35 al 45 por ciento porque no es solamente los commodities que aumentaron. También hubo incrementos salariales del 32 al 38% no solamente el convenio de la alimentación donde hay 15 sindicatos y 29 convenios.Están los costos logísticos que subieron el 35% el año pasado. La logística es muy importante en la alimentación hay que repartir, hay 280 mil puntos de venta en todo el país, el supermercadismo solo cubre entre el 30 y el 35 % el resto es el canal tradicional, desde el kiosco hasta el chino pasando por el autoservicio de barrio. Decididamente no somos la causa de la inflación, somos la consecuencia de la inflación. La inflación es multicausal y nosotros ojalá tuviéramos estabilidad de costos para tener estabilidad de precios.

-La alimentación fue declarada esencial.¿Cómo los trató el Covid?

-Tenemos desde el inicio protocolos muy estrictos con testeos y transporte de personal. Pero es un peso adicional que se calcula como un costo del 20% sobre nóminas salariales. Por los dispensados, la prevención y los protocolos de transporte y los testeos.

-Hay gremios que están pidiendo vacunas, la alimentación es actividad esencial, ¿están reclamando como empresarios ?

-Fuera de los grupos de riesgo o mayores de 60 que está vacunando el Estado estamos pidiendo poder vacunar a la gente. El nivel de ausentismo es muy alto o, del 20 al 30%. Es difícil hacer hacer funcionar las fábricas, porque hay que buscar reemplazo. Estamos en esos procesos sin competir con el Estado, sino buscando otras fuentes de acceso a vacunas, para los trabajadores de la industria.Y para el personal que está en planta, no el que está en teletrabajo, en su casa. Son gestiones ya que se tienen que importar a través de un laboratorio farmacéutico. En eso estamos trabajando, todavía no lo hemos conseguido.

-¿Cómo va la negociación por una canasta de precios esenciales?

-En pleno desenvolvimiento. Aspiro a que se concrete. Es empresa por empresa. La idea es de cierta estabilidad en los precios y aspiramos a que haya estabilidad en los costos. El Gobierno convocó por ejemplo a los fabricantes de insumos y descubrió que tienen aumentos superiores al 75%.

-El 8 de junio asumirá como presidente de la Unión Industrial como expresión de una lista de unidad. Usted ha sido crítico al Gobierno…

-En los últimos mandatos se fue armando esta idea de lista unidad y no de elecciones o alternativas, sino de integración. Integración implica una visión sobre heterogeneidad y realidades diferentes. Este es un país, con todas las complejidades. Hay sectores sensibles, sectores más competitivos, sectores de alta tecnología, sectores de media y baja tecnología, capital intensivo, mano de obra intensiva. De todo eso hay que buscar una compatibilización. Eso nos permitiría ir con Unión Industrial unida, que no significa de pensamiento único, sino que significa conjugar pluralidad, porque creemos que el país tiene que también conjugar la pluralidad. Para tener un proyecto productivo integrado, con visión federal, sustentable e inclusivo. Inclusivo tiene una doble visión. Por un lado, hacia adentro de la industria, todas las dimensiones de la empresa, desde la micro, pequeña, mediana y grande. Hablando también de las cadenas de valor, que son muy importantes. Y también la inclusión social. Porque la industria es empleo, no sólo es empleo directo. Hay 1,3 millones de empelados con un efecto multiplicador de 3 a 1. Tenemos una visión federal, porque las realidades son distintas, por provincia y por región. Tenemos una visión productivista, pro iniciativa privada.

-Sectores empresarios observan una actitud de avance sobre la actividad privada por parte del Gobierno ¿Coincide?

-Nosotros creemos que el rol de la iniciativa privada es fundamental. Y hay dudas, a veces incertidumbres, nadie discute el rol del Estado, pero sí cuando se produce una expansión del rol del Estado con fuerte interferencia en la actividad privada. Y acá el Estado tiene que dar el marco, la orientación, tiene que haber políticas de Estado, de mediano y largo plazo. Y, dentro de ellas, que la actividad privada pueda desplegarse. Creemos que ese es el verdadero y gran motor de la economía, con especial atención al proceso de crecimiento, inversión, empleo, desarrollo y defensa de la industria nacional. La UIA es una institución orientada hacia la propuesta y no meramente hacia la protesta. Eso no quiere decir que en un momento uno no tenga que cuestionar medidas, pero hay que tener propuestas para lo que consideramos que es una política industrial. Y, por otro lado, una fuerte integración o camino hacia la integración, que ya fue iniciada en la gestión del presidente Acevedo, en género y jóvenes. Por ende, habrá mayor presencia femenina en el comité ejecutivo.

– ¿Cómo imagina la relación con el Gobierno?

-Creo en el diálogo, creo en la concertación, esto lo aprendí siendo de una generación que vivió muchas divisiones y algunas verdaderamente penosas en este país. A partir de ahí y sobre todo, de mi experiencia internacional, estudiando las concertaciones post segunda guerra mundial en una Europa que venía destrozada, económica, humanamente, por todo lo que había sufrido. Construyeron varios países, a partir del 45, construyeron modelos de concertación, donde el empresariado y los trabajadores jugaron un rol importante, conjuntamente con el sistema político, a los efectos de construir un nuevo paradigma. Un nuevo paradigma basado en el desarrollo tecnológico, en la inclusión. Creo que ese es el modelo a seguir.

-Mucho de eso prometió Alberto Fernández. A su juicio, ¿qué pasó que no se concretó?

-En diciembre de 2019 la primer sorpresa fue la doble indemnización, que no estábamos de acuerdo, ni nos consultaron. Y, obviamente, no es algo que propiciamos y consideramos que no es un buen instrumento, porque sobre todo le complica mucho la vida a las pequeñas empresas y también lo que tapona la salida tapona la entrada. Hoy hay un triple cepo, prohibición de suspensiones y despidos desde marzo 2020 y la doble indemnización, que estaba desde diciembre de 2019. Esto afecta: el empleo industrial crece muy tímidamente. Crecen las horas extra, porque la gente prefiere repartir horas extras a contratar más personal.

-Los nuevos contratos están exceptuados…

-Nunca se sabe si eso se va a mantener o si cambian las reglas, porque en definitiva se cambiaron las reglas de origen. Hay que buscar incentivos a la contratación más que prohibiciones.

– ¿Cómo imagina la relación con un gobierno que culpa a los empresarios de la inflación?

-A veces hay fricciones. Pero el espíritu de las organizaciones empresariales es la búsqueda de las soluciones y no el enfrentamiento y la confrontación. El objetivo es encontrar ese camino de solución y esa es la mira que tenemos puesta en esta gestión de 2 años. Vengo por un sólo período y me retiro.

-¿Pagó el impuesto a la riqueza?

-Hay un adagio latino que dice “la ley es dura, pero es la ley”, pues bien, yo cumplo la ley. Luego, que me guste la ley o no, es otro tema.

-¿Qué opina de la reforma del ministerio público que critican otras cámaras empresarias?

-Actúo como dirigente empresario, hablo de temas empresariales. En todo caso, solamente cuando hay una causalidad directa, con respecto a determinadas decisiones. Pero no…yo no soy un político, soy un dirigente empresario.

El dirigente empresario que frecuenta y admira a Merkel

Hijo de un médico y nieto de Elvira de Rioja, la primera bioquímica argentina, Daniel Funes de Rioja confiesa que si bien no fue un rebelde a lo James Dean, le gustaba llevar la contra. Lo marcó el Nacional Buenos Aires donde cursó su bachillerato para recibirse en apenas dos años como abogado. Con el título bajo el brazo, lo contrató Alfredo Fortabat que ya era un empresario líder en el negocio agropecuario y en el cemento. Cuenta que Fortabat lo introdujo en los círculos empresarios . Fue el incentivo para una dilatada carrera local e internacional en el gremialismo empresario.

Es tal vez el único argentino que frecuenta a Angela Merkel. “En Ginebra, por mi actividad en la Organización Mundial de Empleadores, conversaba con muchos dirigentes sindicales alemanes. Me decían, mire, nosotros nos sentamos una vez por semana con la canciller federal, discutimos, tenemos un temario durante una hora y media y después tomamos una cerveza juntos. Ella es demócrata cristiana y nosotros no”.

Tal vez por esa experiencia se define como dialoguista y se inspira en aquella Europa de la reconstrucción tras la gran guerra. Se encontró con Merkel cuando le tocó liderar el capítulo empresarial argentino del G20. “Ella tiene una visión muy clara sobre hacia dónde debe ir la Argentina. Y la importancia que puede tener si logra superar todas estas contradicciones y vallas que impiden un crecimiento inclusivo, con la gente”, relató.

Así convenció a la canciller alemana para que enviara un mensaje en la última conferencia industrial. La escuchó Alberto Fernández a fines del 2020. En ese mensaje, Merkel marcó la necesidad de que Argentina ponga en orden su deuda externa. Y que también elija los caminos o las prioridades para su desarrollo.

Funes de Rioja ingresó a la Unión Industrial en 1967 y siempre cuenta que en la época en que la UIA estuvo intervenida, con el golpe militar de 1976, él y sus compañeros del departamento de política social de la UIA se seguían reuniendo en la sede de la entidad. “Un día se abrió una puerta, alguien que no conocíamos, después me enteré que era el coronel interventor, dice ¿ustedes qué hacen acá? Éramos treinta y pico de personas, les dijimos que nos reuníamos todos los lunes. Cerró la puerta y no apareció nunca más. Tuvimos suerte”.

-¿Por qué no se invierte en la Argentina?

– Hay que hablar de las 3 C. La primera es certidumbre, nosotros muchas veces nos manejamos más con aspiraciones que con realidades. Saber dónde estamos parados y hacia dónde queremos ir. Esa certidumbre genera confianza. Y además, lo que tenemos que generar para consolidar esa confianza es concertación. Concertación de políticas de Estado, cuál es el horizonte. Nosotros miramos el horizonte de los próximos 3 meses, o hasta la próxima elección, decimos todo puede cambiar en la próxima elección. Y los países, aunque cambien de políticas o políticos, no cambian su diseño económico y productivo. Eso lo primero que tiene que generar es la reacción del argentino para invertir en el país.

Itinerario

Daniel Funes de Rioja, 75 años, abogado egresado de la UBA. Es presidente de la Copal, la cámara que aglutina a la industria de alimentos y bebidas y será el próximo presidente de la UIA. Entre 2014 y 2017 fue presidente de la Organización Mundial de Empleadores, con sede en Ginebra y es actualmente su presidente honorario. Preside desde 1995 el Comite Técnico Laboral de la OEA. Y es miembro de la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales y vice de la Academia Nacional de Ciencias de la Empresa. Preside el Cicyp ( Consejo Interamericano de Comercio y Producción).

Al toque

Un proyecto. Intentar que la Argentina encuentre su camino.

Un líder, Mahatma Gandhi

Un prócer. Mariano Moreno

Una comida. El asado

Una bebida. Un buen vino

Un libro. Historias insólitas de la historia argentina de Daniel Balmaceda.

Una persona que admira. Angela Merkel

Una película. Cinema Paradiso y todas las del neo-realismo italiano.

Una serie. Veo pocas pero me encanta las inglesas de detectives.

Un sociedad que admira. Habiendo vivido algunos años en Europa me identifico con una cultura que es la cultura judeocristiana y la civilización europeo occidental.

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