En medio de la disputa por las clases presenciales, la Iglesia pidió “dejar de lado las descalificaciones”

En medio de la escalada verbal y la batalla judicial por la presencialidad de las clases en la ciudad de Buenos Aires, la Iglesia pidió “dejar de lado las descalificaciones y las posturas que promuevan el resentimiento y la división” y exhortó al Gobierno y a la oposición a solucionar las diferencias a través del dialogo.

“En la dura realidad de estos días, en la dramática extensión de la pandemia con su secuela de enfermedad y muerte, se han acentuado la pobreza, la exclusión, la falta de trabajo, así como las expresiones de un creciente enfrentamiento político”, advierten todos los obispos del país en una declaración difundida tras un encuentro virtual.

Recuerdan que en 2002 “en los tiempos del Diálogo Argentino -la mesa que tendió la Iglesia y otras confesiones para buscar una salida a la crisis- , se buscó superar la crisis con la participación de todos los sectores, como una herramienta para construir un nuevo tiempo en nuestra Patria”.

En base a aquella experiencia, los obispos afirman: “Renovamos nuestra convicción de que el diálogo es el camino para afrontar juntos, como comunidad nacional, esta etapa difícil y exigente”.

“Por ello -consideran- es imperioso procurar la máxima eficacia en la adopción de aquellas medidas sanitarias necesarias y razonables para evitar el incremento de la difusión del virus y conjugarlas con el máximo respeto a los derechos y garantías consagrados por nuestra Constitución”.

También subrayan que “en esa perspectiva, queremos expresar como creyentes que la libertad religiosa, especialmente de culto, es un aspecto esencial del bienestar integral de la población y el fortalecimiento espiritual de las personas”.

“Queremos pedirles a los dirigentes de todos los sectores, auténtica capacidad de liderazgo para ejercer con nobleza la vocación política, comunicando claramente la situación en cada momento, suscitando y alentando el compromiso y el empeño de todos, dejando de lado descalificaciones y posturas que promuevan el resentimiento y la división”.

Cita en ese sentido un concepto del Papa Francisco su encíclica Hermanos Todos, cuando dice que “la grandeza política se muestra cuando, en momentos difíciles, se obra por grandes principios y pensando en el bien común a largo plazo.

Pero también destacan que “en este tiempo, hemos visto la extraordinaria fortaleza y el aporte sostenido y generoso de los sectores esenciales, particularmente de los médicos, enfermeros y personal de la salud, y de todos aquellos hombres y mujeres que prestan importantes servicios en la vida cotidiana”.

“Como obispos -señalan-, queremos también agradecer a los ‘esenciales’ de nuestras comunidades, esa inmensa multitud de catequistas y consagrados, voluntarios de Cáritas y otros agentes pastorales, inclusive de otras confesiones religiosas e Iglesias hermanas, que atraviesan esta pandemia, visitan pobres y enfermos, llevándoles el abrazo de la fe con una creatividad que merece todo nuestro reconocimiento”.

Y se incluyen: “También nosotros, como parte de esta sociedad, nos comprometemos a contribuir con espíritu de servicio según nuestras posibilidades. Todos queremos “salir juntos y mejores” de esta crisis de la pandemia y de sus múltiples consecuencias”.

Completan que “en este tiempo pascual, más que nunca, como pastores en medio de un pueblo crucificado, les anunciamos a Jesucristo, el Señor, muerto y resucitado. Él es la fuente de la esperanza, de la fortaleza en la prueba, de la alegría y de esa virtud para tiempos duros que es la grandeza de alma para entregarnos a los demás con todas nuestras fuerzas.

“Ponemos en las manos y en el corazón de Nuestra Señora de Luján la salud, la vida y las aspiraciones de dignidad de nuestro pueblo”, concluyen.

DD

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