Exportaciones de carne: dudas desde el sector por la implementación de los nuevos permisos

“No nos va a temblar el pulso a la hora de cerrar las exportaciones de carne”, había alertado el último viernes Paula Español, secretaria de Comercio Interior, ante la suba que se vienen dando en los mostradores. Unos días más tarde, la vicejefa de Gobierno Cecilia Todesca, la había desautorizado aclarando que “no estaban en ese camino” pero había advertido que había qué hacer algo para contener la suba de los valores.

Y seis días más tarde, ante la disparada de la inflación en marzo, que alcanzó 4,8%, el Gobierno se metió de lleno a controlar el precio de este producto insignia en la mesa de los argentino.

Dispuso hoy una serie de medidas para el sector cárnico con el único fin de atenuar los precios en las carnicerías y góndolas, generando adeptos y dudas sobre las nuevas normas.

Entre las nuevas medidas, se establecieron un nuevo registro de exportaciones de carnes,  una comisión mixta interministerial y organismos de control para actualizar precios de referencia de exportación,  el troceo para la comercialización de la carne vacuna y nuevos acuerdos de abastecimiento de carne a precios accesibles.

Si bien estas medidas buscan disminuir la informalidad en el sector, la disposición que más duda genera es la de los permisos para la exportación, ya que hay un antecedente muy fresco durante la gestión de Cristina Kirchner. En su momento impuso mecanismos conocidos como Registro de Operaciones de Exportación (ROE), impulsado por el ex secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en la cual manejaban de forma arbitraria. 

Según un referente del sector cárnico, la clave de este nuevo instrumento será cómo y quién utilizará el registro. “En sí, el registro es inocuo, el tema es cómo lo van a usar”, dijo. 

Según pudo averiguar Clarín, el trasfondo de las nuevas medidas viene del acuerdo que el Gobierno y los frigoríficos sobre la venta de ocho cortes populares de carne, que en un principio era hasta abril, y hoy se conoció que se volvió a prorrogar hasta fines de mes.

Desde el sector frigorífico exportador reclamaron que hicieron el esfuerzo de resignar plata con la entrega de 6 millones de kilos que el Gobierno puso a la venta a precios con descuentos del 30% desde enero y que desde la parte oficial no habían cumplido con los pedidos que les habían planteado: bajar las retenciones (hoy pagan 9%) o subir los reintegros, el desdoblamiento cambiario y avanzar sobre la informalidad, principalmente por la subfacturación que realizan algunos frigoríficos.

Estas nuevas medidas apuntan directamente a bajar la informalidad ya que genera competencia desleal, explican desde la cadena. 

“Estas nuevas medidas son de carácter intervencionista porque se crean trabas y registros que complejiza la exportación. Y ademas deja en manos de los funcionario que maneja este tipo de registro quien es amigo y quien no. Los Roe tuvieron esta característica. Esto no es un Roe, pero esta muy cerca. En vez de agilizar, ralentiza la exportación”, dijo Horacio Salaverri, presidente de Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap). “Son ideas del pasada que fracasaron”, agregó el directivo de una de las entidades del campo más combativas.

En este sentido, remarcó que el aumento de los precios pasan pasan por el componente impositivo. “Si no se arranca desde acá para atrás, no va a haber solución”, dijo.

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