Dueña de un vacío

DUEÑA DE UN VACÍO

El sonido de tu ausencia me aturde,
me convierte en ternura y dolor,
no sé pronunciar tu nombre.
Aunque mis raíces pertenezcan a tu tierra
nunca supe florecer en tu jardín.

Teniendo tan cerca mis manos
no supiste cómo retenerme
y yo, que soy de vuelos,
me perdí lejos de tu viaje.

Soy dueña de un vacío
que permanece en tinieblas todo el tiempo.
A veces, finjo hallar una luz 
que ilumine tanta oscuridad
pero no existe llama alguna
que encienda el tiempo perdido.

Algún día podré soltarte 
y estarás orgulloso 
de verme crecer tanto.
Aunque eso signifique 
no volver a husmear en nuestro pasado,
ese cuento ficticio
que escribo desde siempre 
y al que aún no sé ponerle fin.

Voy a desprender de mis manos
aquellos poemas que escribí 
pensando en ti. 
Cada palabra desvanecida
será como polvo en el viento 
porque ya no puedo sostener 
una memoria que es solo tuya 
y no mía.

No quiero seguir insistiendo en ser 
esa niña que nunca fui,
que nunca supiste encontrar,
que nunca supiste conocer.


Naty Roldán
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