¿Será? no, YA ES: La IVE es ley

Imagen tomada de: https://www.senado.gob.ar/prensa/19109/noticias

Tras 12 horas de debate y una votación histórica el Senado de la Nación aprobó la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) y se respaldó el programa de los 1000 días que respaldará la maternidad y a los niños hasta los 3 años de vida.

El proyecto fue aprobado con una totalidad de 38 votos positivos, 29 negativos, 1 abstención y además 4 ausentes.

“El proyecto consagra a las mujeres y personas gestantes el derecho a la Interrupción Voluntaria del Embarazo hasta la semana 14, fuera de ese plazo habilita dos causales: violación o riesgo de vida de la persona gestante” dijo la Senadora Norma Durango para resumir la iniciativa.

¿Cómo votaron los Senadores de Tucumán?

 Si bien la tendencia en el norte del país fue más celeste que verde, en nuestra provincia el voto se encontró dividido y con una ausencia: Beatriz Mirkin (FdT-Tucumán) votó a favor; Silvia Elías de Pérez (JxC) se pronunció en contra y Jorge Alperovich (FdT-Tucumán) ausente.

“Mi voto es por una mujer libre, que pueda actuar, que pueda decidir por su propia conciencia sin que nadie nunca más le diga lo que tiene que hacer con su propio cuerpo. Mi voto, señora presidenta, es un voto deconstruido, es un voto afirmativo” dijo la Senadora  Silvina García Larraburu de Rio Negro (FdT) comprendiendo la gravedad de la situación más allá de sus opiniones o creencias personales.

La sesión de debate estuvo llena de discursos fervientes positivos apoyandose por ejemplo en la ampliación de derechos de los cuerpos gestantes, la falla como país y sociedad en la no aplicación correcta de ESI e ILE por las restricciones de las constituciones provinciales, la falla de contención por parte de la iglesia solicitando separación de iglesia y Estado o la aceptación de la educación sexual integral, entre otros. Por el otro lado, los discursos en negativo se apoyaron en la definición de ser y persona por parte del Código Civil y Comercial, como la Ley ya establece un limitante desde su pronunciación, las infaltables creencias religiosas y la “objeción de conciencia” por parte del personal de salud.

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