RESURGIR

RESURGIR

Después de muchas lágrimas,
después de noches de desvelo,
revolviendo el pasado,
analizando cada detalle,
pensando en qué pudiste haber hecho mal,
te atreves a destrabar la puerta
a la que le pusiste mil llaves
para no volver a abrirla nunca más,
para que nada de lo que había dentro
se escape
y te causara daño una vez mas.

Se necesitan más de cien amaneceres
para volver a renacer.
Aunque haya días nublados de tristeza,
cuando los fantasmas
te arrastran hacia los recuerdos
porque alguien se acercó
preguntándote por ese viejo amor,
justo esa pregunta,
aquella que no debían hacer
y que te lleva a pensar
que un comentario vacío sobre el clima
hubiese estado mejor.
Y sin querer te nombran
aquello que no querías escuchar,
lo inevitable.

Cuando apenas comenzabas a dolerme
era incapaz de escribir,
de plasmar mi tristeza en tinta.
Me dolías en cada palabra.
En cada recuerdo
mi corazón se aceleraba
como queriéndose desprender de mí.
Mis manos temblorosas,
mis ojos brotados en llanto.
Tantas palabras,
tanto que tenía para decirte
y no pude.
Era menos doloroso
olvidar todo por un rato.
Porque un engaño
rompe cualquier promesa de amor
y la esperanza parece desvanecerse
quitándote el aire,
llevándose tu sonrisa,
invitándote a la desolación.
Porque después de una traición
una parte de nuestro ser se va
y no vuelve
y te duele en lugares
que no sabías que podían llegar a doler,
no sos capaz de dar ninguna explicación
de por qué todos los planes que tenían
simplemente
había que tirarlos a la basura.
Y hasta las canciones dedicadas
tenías que borrar de tu repertorio
para que no sonaran aleatoriamente
tomándote por sorpresa.

Pero un día aprendes a no evadir,
a soltarte en lágrimas
y llorarlo todo
hasta que ya no duele tanto.
Despertar de esa tiniebla
es un nuevo comienzo.

Y entonces, de pronto
las canciones dejan de doler,
las preguntas ya no son balas,
tu fuerza levantó muros
y los fantasmas no te atraviesan.
Volvés a ser vos,
la mujer que pone el pecho
y la mejilla una vez más.
La misma de siempre, en realidad,
pero un poco diferente,
un poco más fuerte.

Abrís los ojos,
abrís el corazón
y no te molesta que noten
que tenes un corazón parchado.
Porque caíste,
te derrotaron,
pero te libraste de toda oscuridad
a la que te arrojaron.
Seguiste adelante
y ya era tu turno de hacerlo,
de plantar la bandera
y ganar a pesar de haber perdido.

Y haces de tu angustia
una canción,
una poesía,
una fotografía,
un dibujo
y eso
habla de lo importante y fuerte que sos,
que nadie puede olvidar
pero sí superar
y superarnos.

Llorá,
escribí,
bailá,
cantá,
viajá,
puteá,
liberate.
Que no hay mejor manera
de quitarte los fantasmas de encima
que haciéndoles frente.
Para que sepamos que todo dolor
tiene su recompensa.
Ya lo decía el genio de la palabra y la música:
“Sacar belleza de este caos es virtud”.

Naty Roldán

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