RENDIRSE

Levanto mi pañuelo blanco
como símbolo de paz,
como una confesión
de haber agotado este amor.
Como quien se rinde
ante la guerra
que ya no puede pelear, ni ganar.
Y preparo mis cosas
las más simples para cargar en el hombro
y así sin más,
decido caminar hacia lo desconocido
buscando olvidarte
en alguna ruta sin rumbo,
entre el penetrante sol de verano
que rojiza mi cuerpo,
entre la lluvia que cae sin parar
y disimula mis lágrimas,
entre el amanecer
que descubre mi soledad al pensarte,
entre las estrellas que cada noche
dibujan tu nombre.

Naty Roldán

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