La Amistad: ¿Perdura en el tiempo?

 “Un amigo es la persona que nos muestra el rumbo y recorre con nosotros una parte del camino.”

Francesco Alberoni, psicólogo

Siempre recuerdo que Mónica, mi amiga de la adolescencia, me decía que al llegar a viejos ella, mi esposo y yo, terminaríamos viviendo juntos en un geriátrico. Bromeábamos tanto sobre el tema, que creí que podía ser cierto.

Imagen tomada de dreamstime.com

Pero luego, mi amiga y referente espiritual, Graciela Dáttoli, me hizo un comentario, al respecto y dijo: “La amistad no es para siempre”. Quedé como petrificada ante semejante comentario ¿Cómo podía ella, o alguien, decir que Mónica y yo podríamos dejar una amistad de más de 30 años? Y, sin embargo, pasó. De Graciela aprendí que todas las personas que se acercan a nosotros, llamémosle amigos, vecinos, compañeros de trabajo, clientes, comerciantes del barrio, médico, etc. Llegan a nuestras vidas para enseñarnos algo, para brindarnos una o varias informaciones que necesitamos para nuestra evolución personal, y viceversa, y luego se retiran de nuestras vidas como así también nosotros nos retiramos de las suyas.

Me costó comprender que aquella última conversación con Mónica fue para que al fín yo aprendiera a ponerle límites. Que por fin pude “abrir los ojos” y entender que pensábamos muy diferente. Recuerdo haberle agradecido por todo lo que había hecho por mí en muchas oportunidades, pero que su forma de pensar y sentir no era igual a la mía. Me dolió en un primer momento, pero entendí que ya no compartíamos la misma forma de ver la vida, era evidente que ya no vibrábamos en la misma frecuencia. El plazo de intercambio de información se había cumplido.

Y llegaron otras amigas, con otra vibración, con otra información que me hizo crecer mucho. No todas eran súper amigas, divinas e iluminadas. Hubo las que me hicieron ver mi lado más oscuro, esa parte de mí que negaba y también les agradecí que hayan traído esa revelación a mi vida, porque también así se crece. También llegaron amigas y amigos con los que puedo compartir hermosos pensamientos y emociones que nos acercan de una manera única, con los que filosofamos, nos reímos e intercambiamos importantes conocimientos.

Aprendí que la amistad es maravillosa. Que podemos compartir horas y horas de información y enseñanzas y que, de repente, podemos alejarnos sin que eso nos lastime. Que cuando necesitas una información de un amigo o amiga que está distanciado, siempre, siempre hay un hilo conductor que los acerca. Es maravilloso ver como se mueve la energía, a veces con solo pensar en una persona la encontrarás a la vuelta de la esquina.

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